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El apellido Villanueva es muy antiguo y procede de la zona
aragonesa.
Según Fernando González-Doria en su
"Diccionario heráldico y
nobiliario de los reinos de España", el apellido tuvo su primitiva casa
solar en Aragón.
La forma Villanova tiene el mismo
origen etimológico, aunque evolucionó en Catalunya. Algunos tratadistas, com
Fernando González-Doria, les atribuyen el mismo escudo de armas.
La
historia del apellido Villanueva cabe remontarla en los lejanos tiempos de
la Reconquista donde los ejércitos cristianos ocupaban las tierras que
durante siglos habían sido dominadas por los musulmanes. En aquella época
era lógico que la repoblación de las tierras ocupadas se dieran entre los
caballeros que ayudasen a los reyes en las conquistas. Personajes llamados
Villanueva recibieron solares y tierras, estableciéndose el linaje en
aquellos lugares.
El apellido estuvo presente en la conquista y posterior
colonización de América, donde personajes llamados Villanueva participaron
en las hazañas. Originario de Aragón, extendido por toda la península. Probó
su nobleza numerosas veces en la Orden de Santiago y en las de Calatrava
(1579 y 1802), Alcántara (1646, 1672 y 1705), Carlos III (1772 y 1807) y San
Juan de Jerusalén (1679), así como en la Real Chancillerías de Valladolid,
Real Audiencia de Oviedo y Real Compañía de Guardias Marinas (1761).
Don
José de Villanueva fue creado Marqués de Peramán en 1702 y Don Manuel de
Villanueva y Olague, Marqués de Albo, en 1814. La existencia de diversos
topónimos en el Nuevo Continente demuestra que el apellido enraizó desde los
primeros tiempos. Alfonso de Villanueva, establecido en México, recibió
privilegio de nobleza en el año 1.531 por el emperador Carlos I.
Posteriormente, el apellido se extendió por otras zonas de la Península
Ibérica y por los diversos países de América Latina. Personajes llamados
Villanueva han destacaron a lo largo de la historia en los campos político,
militar, eclesiástico y científico.

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