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Valencia
en la antigüedad (138 a. C. - 718 d. C.)
La ciudad
de
Valencia fue fundada por los romanos en el año 138 a.C. por Junio Bruto y
poblada por soldados itálicos licenciados. El nombre de Valentia significaba
"fortaleza, buen augurio".
La ciudad se ubicó en una pequeña isla en medio del río Turia y su
estructura era parecida a otras ciudades romanas de la época. Sus vías
principales eran dos calles perpendiculares, el kardo, que la atravesaba de
norte a sur y el decumano, que lo hacía de este a oeste, en la confluencia
de estas dos vías se encontraba el foro.
La vida de Valencia transcurría tranquila, hasta que estalló la guerra civil
entre Sila y Mario y en el año 75 a. C. la ciudad fue arrasada por Pompeyo.
Después de la destrucción parece que la ciudad quedó abandonada durante 50
años, ya que no existen datos escritos hasta el siglo siguiente. Alrededor
del año 20-15 a. C. la ciudad se volvió a poblar en la época del emperador
Octavio. Hacia finales del siglo III, se produce una crisis política, en la
que disminuye la actividad ciudadana, mientras comienza a florecer un nuevo
fenómeno, el cristianismo.
La figura más relevante de esta nueva doctrina en Valencia fue la de San
Vicente Mártir, diácono de la Diócesis de Caesaraugusta (Zaragoza),
que llegó a Valencia para promover el cristianismo en esta ciudad. Fue
condenado a muerte y martirizado al principio del siglo IV. Su cuerpo fue
arrojado al mar y recogido por algunos de aquellos primeros cristianos, se
cree, que depositaron sus restos en la zona de la Roqueta, al borde de la
vía Augusta, donde se construiría un templo en su honor.
Época
musulmana (718 - 1238)
La Valencia
que encontraron los musulmanes era una ciudad decadente, la población iba
mermando y reduciendo su extensión, aunque conservaba a grandes rasgos, su
trazado original. La urbe fue arrasada por Abd al-Raman I en el 778-779, por
haber participado en una sublevación.
Abd al-Allah, hijo de Abd al-Raman, durante su gobierno hizo mejoras en la
ciudad sin cambiar su forma urbanística con la excepción de que construyó a
las afueras de la ciudad una finca de recreo llamada la Russafa a semejanza
de las Russafas (jardines) Persas, nombre que ha llegado hasta
nuestros días. En aquella época la ciudad había pasado a llamarse Balansiya,
nombre que resultó de la evolución del nombre latino Valentia. Las fuentes
escritas y arqueológicas de esta época son muy pocas, de lo que se deduce la
escasa relevancia de la ciudad en ese momento.
En el 1011 Mubarak y Muzaffar se hicieron con el poder de la Taifa de
Valencia y a fuerza de impuestos consiguieron hacer reformas y mejoras
urbanísticas, pero en el año 1021, después de una revuelta popular, ascendió
al trono Abd al-Aziz ibn Abi Amir (nieto de Almanzor) con quien la
ciudad vivió una etapa de esplendor. Se superó la expansión geográfica
romana por el desarrollo demográfico y se construyeron unas nuevas murallas,
convirtiendo así, a la ciudad, en la plaza más fuerte de Al-Andalus.
La muerte de Abd al-Aziz en 1061, seguida de un periodo de inestabilidad,
propició la conquista de Valencia por parte del Cid, en el año 1094 hasta
que, ocho años después, la presión de los Almorávides obligó a Alfonso VI a
evacuar la ciudad, incendiándola en su retirada. Así, Valencia pasó a formar
parte del imperio Almorávide, hasta que los beréberes de la zona del Atlas,
llamados Almohades, en el 1145, los sustituyen en el gobierno. En el año
1238, después de cinco meses de asedio, la ciudad fue conquistada por Jaime
I. Esto supuso el abandono de la ciudad por una parte de la población
musulmana y permitió el asentamiento de familias cristianas, procedentes del
norte, que realizaron grandes cambios en la sociedad, aportando sus
costumbres y formas de vida, a una ciudad que tradicionalmente había
convivido durante siglos con las tres religiones monoteístas y sus
tradiciones.

La
repoblación de la ciudad (1238)
Durante la
repoblación de la ciudad, esta, fue dividida en partes, según la procedencia
de los repobladores, la mayoría aragoneses y catalanes. El proceso de
repoblación fue lento y continuo durante todo el siglo XIV. Los moros que
permanecieron en la ciudad fueron establecidos extramuros, en lo que en
aquella época se conocía como "la Morería", sin embargo, dentro de la
muralla existía otro barrio, este, a su vez, amurallado, conocido como
"la Judería" o "Call", barrio donado por Jaime I, para que allí
vivieran los judíos que en su mayoría se dedicaban a la orfebrería.
En aquel tiempo, se implantaron los fueros, se redactó el "Llibre del
Consolat del Mar", el más antiguo código de Derecho Marítimo redactado;
el poder judicial lo ejercía "el Justicia" y la otra figura importante en la
vida cotidiana de la ciudad era "el Mostassaf", que vigilaba el
mercado, los pesos, medidas, precios y transacciones. Al cristianizarse la
ciudad, las antiguas mezquitas se convirtieron en iglesias, la Gran Mezquita
en catedral, bajo la advocación de Santa María. En el año 1262 sobre la Gran
Mezquita se comienza la construcción de la catedral por orden del Cister.
En el siglo XIII, para facilitar el acceso a los suburbios de la ciudad
situados en la margen norte del río, se construyeron dos puentes de piedra,
el "dels catalans" (o de la Trinidad) y el del Real. En esta zona, de
nueva urbanización, Jaime II se construyo un Palacio Real, que fue saqueado
por Pedro el Cruel en 1364, cuando atacó Valencia por segunda vez. Y por
haber resistido a los dos ataques, Valencia recibió el título de "ciudad
dos veces leal" y razón por la cual dos "L" coronadas flanquean
el escudo de la ciudad.
La
Valencia Gótica
A finales del S. XIV
fue construida en la nueva muralla que rodeaba la ciudad, la "Porta del
Serrans". En esta época Valencia gozó
de un gran desarrollo urbanístico y de higiene pública, ampliándose la red
de alcantarillado. En el 1390 la Judería
o "Call" tuvo que ser ampliada a causa del crecimiento de la
población semita. El pueblo llano no vio con buenos ojos esta ampliación y
en 1391 fue saqueada muriendo un
centenar de judíos, los que quedaron se refugiaron en
la Sinagoga y aterrorizados pidieron ser bautizados. Después de estos hechos
se redujo la superficie de la Judería y sus habitantes bautizados se
integraron plenamente en la vida cristiana.
Las peleas entre linajes eran muy comunes en esta época y en Valencia las
más crueles fueron entre las familias Centelles y Soler, iniciadas por
pequeños incidentes y que se agravaron con las muertes de Lluis de Soler y
Pere de Centelles. En el año 1409 el padre Jofré viendo que por las calles
la chiquillería apedreaba a los locos, construyó un manicomio, al lado del
"Portal de Torrente", donde poder internarlos, siendo el primer
manicomio del mundo.
Transcurría el año 1410 cuando el rey Martín I murió sin dejar descendencia,
tanto la familia Centelles como la aristocracia y los aragoneses eran
partidarios de Fernando de Antequera, mientras que los Vilaraguts, los
Jurados de la ciudad y la burguesía apoyaban la candidatura propuesta por
los catalanes del Conde de Urgel. No llegándose a ningún acuerdo estalló una
violenta guerra civil, al fin los compromisarios de Cataluña, Aragón,
Valencia y Mallorca se reunieron en Caspe para la elección de un nuevo rey.
Los compromisarios valencianos fueron San Vicente Ferrer, su hermano
Bonifacio Ferrer y el jurista Giner Rabasa, este último sustituido por Pere
Bertrán. Se decidió por mayoría 6 votos a 3 y Fernando de Antequera se
designó rey de la Corona de Aragón, introduciendo así en la vida de la
ciudad la dinastía de los Trastámara en 1412.

El
esplendor de la ciudad
Durante el S.
XV, Valencia vive un gran esplendor demográfico, económico y cultural, a
mitad del siglo, contaba con una población de 75.000 habitantes,
convirtiendo a Valencia en la ciudad cristiana más importante de la
península ibérica.
En 1419 el rey Alfonso el Magnánimo fundó el "Archivo del Reino de
Valencia" y la potencia económica de la ciudad dentro del Mediterráneo
era comparable a la de Venecia, Génova y Marsella. En este siglo se terminó
de construir la torre del Miguelete, se ensanchó la catedral, de la diócesis
valenciana fueron obispos dos miembros de la familia Borja, Alfonso de Borja
y Roderic de Borja que fueron más tarde los Papas Calixto III y Alejandro
VI, se construyeron las Torres de Quart, la Lonja de la Seda, el Palau de la
Generalitat y las Atarazanas del Grau. En el mundo de las letras destacaban
Jordi de San Jordi, Ausias March, Joan Rois de Corella, Joanot Martorell e
Isabel de Villena.
En 1456 después de un asalto a la Morería, el barrio se cerró para no
rehacerse nunca más, provocando el abandono de los mudéjares de la ciudad.
Los Reyes Católicos viajan a Valencia por primera vez en 1481, la ciudad les
tributó una ostentosa acogida.En esta época el autoritarismo de Fernando
combinado con la frecuencia de las epidemias, provocó una creciente y
peligrosa inquietud social. La prosperidad de Valencia todavía era notable y
el capitalista valenciano Lluis de Santángel, prestó a los Reyes Católicos
dinero para financiar el viaje de Colón.
A pesar del destacado esplendor de la ciudad durante todo el siglo a finales
de este, los gremios estaban amenazados por el capitalismo y la
despersonalización de las relaciones humanas, el proletariado estaba
compuesto por moros que aborrecían a los plebeyos valencianos, la crisis
social podía estallar en cualquier momento. En 1517 Valencia sufre una
terrible inundación por una de las mayores riadas del río Turia, en 1519 la
peste vuelve a golpear a la ciudad y ya en 1520 se constituyen las Germanías
de los gremios en armas, debido a un incidente sin importancia. El término
de la Germanía en 1521 con la victoria de la aristocracia, señala en
Valencia el fin de la Edad Media.

La
Valencia Renacentista
La represión y
castigo a los "agermanats" por parte de la reina Germana de Foix,
viuda de Fernando el Católico y nombrada virreina de Valencia por su
hijastro Carlos I, fue muy cruenta, fueron muchos los que murieron en la
horca y se alargó durante bastantes años, en 1542 no habían acabado las
confiscaciones de los bienes a los "agermanats".
La crisis de la Germanía provocó el éxodo rural de la nobleza valenciana a
la capital del Reino en torno a la corte virreinal. Esta corte renacentista
era alegre y cultivada, de etiqueta y cortesía, con aventuras galantes y
duelos, placeres discretos y fiestas artísticas. Con la subida al trono de
Felipe II, las antiguas ciudades-estado eran sustituidas por el gran estado
territorial. La aristocracia valenciana no quería someterse todavía a las
leyes civiles y mantenían su costumbre de dirimir sus disputas con peleas
sangrientas entre bandos y a la muerte del Duque de Calabria, tercer esposos
de la reina Germana, Valencia se queda definitivamente sin corte.
Los edificios valencianos comienzan a presentar elementos italianos en la
decoración pero aún solían presentar estructuras góticas. La abundancia de
monumentos daba un gran prestigio a la ciudad, cuya belleza todo el mundo
elogiaba. Valencia no fue sometida a ninguna ordenación urbana de conjunto
ni al rigor geométrico y conservó su configuración bajo-medieval de
ascendencia musulmana.
En 1599 el rey Felipe III celebra en Valencia sus bodas con Margarita de
Austria asumiendo la ciudad lo gastos de la boda Real, esto sumado a la
falta de trigo y otras carencias produjo la penuria económica del Municipio,
provocando el hambre en el pueblo, mientras la aristocracia era cada vez más
poderosa. El siglo XVI concluyó con la expulsión de los moriscos decretada
por Felipe III, a pesar de que los artesanos y campesinos de esta cultura
eran muy útiles y necesarios en el país.
De
los Austrias a los Borbones
El
despoblamiento debido a la expulsión de los moriscos no influyó demasiado en
la ciudad de Valencia ya que la mayoría de ellos vivían en el campo y en
núcleos de población pequeños, pero si surgió una complicación financiera
producida por esta expulsión, ya que los moriscos cambiaron por oro y joyas
todas las monedas conseguidas por las ventas de sus bienes, incluso las
falsas que ellos mismos habían acuñado y esto provocó la caída bursátil de
la Taula de Canvis de Valencia. La burguesía se encontraba arruinada.
Con el recobramiento del gobierno de la ciudad comienza a rehacerse la
burguesía, se plantan muchos árboles en la orilla del río, se acaban las
obras de la pescadería y se instala una fuente con surtidor en el mercado,
en 1675 en el solar de la Morería se instala la Casa de la Misericordia y se
renueva la industria textil con la adopción de técnicas flamencas e
italianas. En 1704 el Padre Tosca delineó el plano de la ciudad, que se
convierte en el primero hecho con detalle y en el que se distinguen las
barriadas antiguas y las más modernas.
En 1700 muere Carlos II sin hijos y deja escrito en su testamento que su
heredero será Felipe de Borbón, nieto de Luis XIV, mientras que el emperador
austriaco Leopoldo nombra rey de España a su hijo, el archiduque Carlos de
Austria de quien los valencianos eran partidarios. Pero el 25 de Abril de
1707 los partidarios del archiduque fueron derrotados en la Batalla de
Almansa y los Jurados de Valencia acordaron la rendición. El 29 de junio,
Felipe V decretaba la abolición de los Fueros Valencianos.

La
Valencia de la Ilustración
Con el reinado
de Felipe V se instauró el Decreto de Nueva Planta por el cual el rey tenía
la libre facultad de imponer tributos. Cuando en 1724, Felipe V, renunció a
la corona en favor de su hijo Luis I, lo hizo en Valencia y durante el
reinado de este, la nobleza valenciana también fue víctima del aire
unificador y despersonalizador, se anuló la distinción entre barones,
caballeros, etc, categorías que se unificaron en una, equiparada a la de
hidalgo. El gusto de la nobleza y la burguesía valenciana se europeizó y
afrancesó con lo cual se establecieron numerosos comerciantes extranjeros en
Valencia, los más numerosos fueron los franceses.
En 1769 los ministros de Carlos III dividieron la ciudad en barrios y su
término en cuatro cuartos, Campanar, Benimaclet, Ruzafa y Patraix y crearon
los alcaldes de barrio, dando al pueblo una mayor participación en el
gobierno municipal, se creó el cuerpo de vigilantes nocturnos que recibieron
el nombre de "serenos" y este cuerpo fue imitado en todas las
ciudades españolas. Entre 1761 y 1780, Carlos III, hizo construir para la
orden militar de Montesa el edificio del Temple y entre 1758 y 1802 el
edificio de la Aduana que en 1828 se destinó a fábrica de tabaco y en 1922 a
Palacio de Justicia.
La noticia de la ejecución de Luis XVI, provocó que los estudiantes de
Valencia secundados por la plebe fueran a la calle del Portal Nou, habitada
por comerciantes franceses con actitud hostil y después de varias revueltas,
fueron expulsados de la ciudad 648 franceses. La guerra se formalizó en 1794
y a pesar de los éxitos iniciales del ejército español, fue vencido por los
revolucionarios franceses.
Guerra
y revolución
Carlos IV y
Fernando VII renuncian a sus derechos a la corona de España a favor de José
Bonaparte, cuando esta noticia llega a Valencia provoca manifestaciones de
protesta entre el pueblo, entonces Vicente Domenech, un "Palleter",
marcha hacia el mercado, llega a la casa donde se vendía el papel sellado
habilitado por el gobierno francés y cogiendo un pliego y rompiéndolo dice
"Un pobre palleter le declara la guerra a Napoleón. Viva Fernando VII y
mueran los traidores". Al día siguiente la plebe rebelándose, asaltó y
tomó por las armas la ciudadela, el 25 de mayo fue constituida la "Junta
Suprema de Gobierno del Reino de Valencia", la revolución había
triunfado.
Después de someter el Principado de Cataluña, el mariscal Suchet prepara
formalmente el ataque al Reino de Valencia. Durante la ocupación francesa en
la ciudad se producen cambios, en el solar del Palacio Real comienzan las
obras del Jardín de los Viveros, la Alameda casi desaparecida fue replantada
y se hizo la actual Glorieta. Como consecuencia de la derrota de los
franceses en Vitoria el 5 de julio de 1813, Suchet evacuó Valencia y se
constituye un gobierno provincial presidido por el Marqués de Dos Aguas.
El 16 de abril entra Fernando VII en Valencia donde recibe las mismas
manifestaciones de alegría que en todas partes y el 4 de mayo también en
Valencia firma secretamente el decreto que anula la Constitución de Cádiz.
El nuevo arzobispo Simó López García que se hizo cargo de la Diócesis en
1824 restableció la Inquisición con el nombre de Junta de la Fe y en 1832 se
inauguró el Teatro Principal.

Liberales
contra Carlistas
A la muerte de
Fernando VII en 1833, los Carlistas proclamaron a su hermano como Carlos V, rey de
España, rechazando a la futura reina Isabel II. La proximidad de los
Carlistas a la ciudad exasperaba los ánimos de los liberales y la noche del
5 de agosto de 1835, la plebe se amotinó forzando las puertas de las
prisiones y liberando a los Carlistas detenidos, consiguiendo más tarde la
abolición de los señoríos y la clausura de muchos conventos. Esto último
tuvo consecuencias importantes en el urbanismo de la ciudad, ya que fueron
derruidos diversos conventos y en los solares se abrieron nuevas calles e
instalaciones. En 1839 se inició la construcción de la Plaza Redonda en el
lugar donde antes se mataba a los animales que se vendían en el mercado.
El 6 de marzo de 1836 la Milicia Nacional toma Valencia y obliga a el
Capitán General a dimitir. Consternados los liberales de la ciudad de
Valencia por la impunidad de movimientos de la tropa Carlista, reclaman una
radicalización de la política; capitaneados por Boïl, rechazaron el Estatuto
Real otorgado por la reina gobernadora, que tuvo que aceptar la Constitución
de Cádiz de 1812 que fue proclamada en Valencia el 10 de agosto. El 12 de
octubre de 1840 María Cristina renuncia a la regencia y el día 17 embarca
hacia Roma. El 20 de octubre las infantas salen de Valencia, a donde habían
llegado con su madre en julio de ese mismo año, para dirigirse a Madrid,
donde Espartero se hará cargo de la regencia.
En los años 1854 y 1855 hubo dos epidemias de cólera con 2.000 muertos cada
una, cifra considerable ya que la ciudad no había crecido desde 1831 debido
a la guerra civil y a la limitación del espacio que suponía la muralla. El
22 de marzo de 1852 se inauguró el primer tramo de ferrocarril, el de
Valencia al Grau y en esta etapa del siglo se construyó el edificio más
importante de la época isabelina en Valencia, la plaza de toros, que en el
momento de ser inaugurada era la más grande y bella de España.

Hacia
los albores del siglo XX
Una dura
crisis económica en 1866 hizo cerrar muchos talleres y tiendas en Valencia y
en septiembre de 1868 estalla al fin "la Gloriosa" Revolución. A
diferencia de otras ciudades los revolucionarios valencianos no cometieron
atropellos contra los religiosos y el arzobispo fue respetado.
En septiembre de 1871 el rey Amadeo I hace una breve visita a la ciudad de
Valencia, aunque esta no es muy favorable a la monarquía Amadeista. Con la
caída de Pi y Margall se propaga el alzamiento cantonalista, el Cantón
Valenciano fue proclamado el 22 de julio de 1873 desde la casa vestuario
sita frente a la catedral, con gran entusiasmo de la gente. El 26 de julio
comienza el sitio de la ciudad, que resiste trece días, pero se rinde ante
los horrores y los destrozos del bombardeo. En enero de 1874 el general
Pavía da un golpe de estado y disuelve las cortes de la República y el 11 de
enero de 1875 desembarca en Valencia Alfonso XII de paso hacia Madrid.
El derribo de la muralla favorece el enlace entre el núcleo de la ciudad y
el Grau, la ronda de la muralla se convierte en la circunvalación de la
ciudad y se inician las obras del Ensanche. El aumento de la población en
1900 fue importante debido sobre todo a la anexión de municipios de
alrededor como Patraix, Beniferri, Benicalap, Ruzafa, etc. En la pintura
destaca Joaquín Sorolla (1863-1923) y en la escultura Mariano
Benlliure (1862-1947). Vicente Blasco Ibáñez escritor valenciano
mundialmente reconocido encarnaba el republicanismo de la primera mitad del
siglo XX.
La neutralidad de España durante la I Guerra Mundial permitió hacer grandes
negocios a aquellos que comerciaban con los paises beligerantes. Pero en
Valencia entre 1914-1918 el precio de la comida aumentó un 40% y un 60%
mientras que los salarios no subieron hasta 1919-20. La situación se tornó
mucho más grave en 1917 con el bloqueo marítimo impuesto por Alemania, que
supuso el colapso agrícola. La lucha de clases se agudizó después de 1917,
había bombas, atentados personales y contraterrorismo. En septiembre de 1923
se implanta la Dictadura de Primo de Rivera. Ese mismo año Alfonso XIII y la
reina Victoria Eugenia habían visitado Valencia para presidir la Coronación
de la Virgen de los Desamparados. Blasco Ibáñez desde el exilio publicó en
1924 un violento panfleto contra el dictador y el rey.
El Mercado Central se hacía todavía a base de paradas que se desmontaban al
medio día, ya que el edificio nuevo de estilo modernista estaba todavía en
obras (1910-28), también es modernista el Mercado de Colón (1914)
y la Estación de Ferrocarriles del Norte. En el año 1929 la Dictadura hace
crisis y pierde el apoyo de la burguesía, en enero de ese mismo año, fracasa
un golpe militar en Valencia y en 1930 cayó la monarquía.

Del
siglo XX al siglo XXI
El 14 de abril
de 1931 se declaró la II República, en Valencia triunfó consiguiendo 32
escaños y Agustín Trigo fue nombrado alcalde. En este año se inauguró el
edificio del cine Capitol y se comenzó a derribar la plaza de la Reina para
su ampliación.
En 1933, vuelven a Valencia los restos del novelista Blasco Ibáñez, para ser
enterrados en el cementerio civil de la ciudad.
El 18 de julio de 1936 se produce el levantamiento militar contra la
República, en ese momento comienza la Guerra Civil Española y el 6 de
noviembre el Gobierno de la República se traslada a Valencia, por miedo a
que caiga Madrid; la ciudad se llena de refugios antiaéreos, se queman las
iglesias de los Santos Juanés, San Martín, San Agustín, etc
En octubre de 1937 el gobierno abandona Valencia para marchar a Barcelona,
este mismo año muere José Benlliure, gran pintor valenciano y padre del
escultor Mariano Benlliure.
El 30 de marzo de 1939 entran en Valencia las tropas nacionales y el 1 de
abril se declara la paz. Francisco Franco se proclama Jefe de Estado y toma
el nombre de "Caudillo". La paz viene acompañada de carencia de
alimentos, cartillas de racionamiento y del estraperlo.
En 1943 comienzan las obras del nuevo Palacio Arzobispal, en 1945 nace la
primera ofrenda floral a la Virgen de los Desamparados por parte de las
comisiones falleras.
El 14 de octubre de 1957, la ciudad sufre la más terrible riada de toda la
historia y en consecuencia se proyecta el desvío del cauce del río Turia por
fuera de la ciudad.
El 20 de noviembre de 1975 muere el general Franco y el 27 de Diciembre del
mismo año Don Juan Carlos I es proclamado rey de España y confirma el
gobierno provisional que llevará a la nación hacia la democracia.
El 15 de junio de 1977 se llevan a cabo las primeras elecciones
democráticas, este ambiente democrático propicia la creación y aprobación de
la Constitución Española del 6 de diciembre de 1978 que ha llegado hasta
nuestros días. Una vez establecidas las bases de la nueva democracia
comienzan las manifestaciones de los valencianos pidiendo "Llibertat,
amnistía, Estatut d'Autonomía" y el 29 de abril de 1982 se aprueba el
Estatuto de Autonomía para la Comunidad Valenciana.
En 1987 se inaugura el Palau de la Música, el tramo de Bofill del Jardín del
Turia y comienza a construirse el edificio de Radio Televisión Valenciana.
Valencia mira al siglo XXI desde la Ciudad de las Artes y las Ciencias, que nos ofrece las instalaciones de l' Hemisferic, convertida en una ciudad moderna que recientemente ha construido
su Palacio de Congresos.
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